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Nuestra Historia

El liberalismo y la política exterior de Colombia

 
     
 

En primer lugar es necesario indicar que existe una dificultad metodológica para especificar los posibles aportes de un partido político en Colombia (para el caso del liberal) a la política exterior del país. En efecto, ha existido a partir de la administración de Marco Fidel Suárez, a comienzos del siglo XX, un consenso generalizado sobre los grandes temas y orientaciones de la política exterior. Tal consenso, entre los dos partidos tradicionales en el país, se ha obtenido por la vía de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores. En efecto, su composición ha sido siempre bipartidista, a ella han pertenecido por derecho propio los expresidentes, y cuenta con representantes del congreso que casi siempre provienen de las comisiones segundas del Senado y la Cámara, con una composición bipartidista. También han formado parte de la Comisión Asesora personas de los dos partidos designadas por el presidente de turno con una composición que tiende también al bipartidismo.

Sabemos que la Comisión Asesora tiene como función primordial mostrarle al presidente si cuenta con consensos en sus iniciativas, proyectadas o en curso, en materia de política exterior. Es decir que por esta vía, un jefe de Estado en Colombia puede evaluar, en muchas ocasiones previamente, si sus iniciativas tendrán acogida en las filas de los dos partidos tradicionales. En caso negativo, ello le permite abstenerse de proseguir por una vía que conduciría a debates políticos en el Congreso y en los medios de comunicación.

Esa razón explica entre otras cosas que, a falta de debate publico sobre los temas, la política exterior goce de un consenso que le ha permitido a los titulares de la Cancillería obtener siempre la más alta clasificación en las encuestas de opinión sobre la gestión gubernamental. Así las cosas, y siendo la política exterior asumida en la generalidad de los casos por un consenso bipartidista, es difícil precisar exactamente qué iniciativas o gestiones pertenecen a un partido político. En segundo lugar, no debe desconocerse la tendencia a la actuación política por parte de dos alas del partido liberal: de una parte, lo que podríamos denominar como el ala de centro-izquierda, con Alfonso López Pumarejo como su máximo exponente; y del otro, el ala de centro del partido con exponentes como Eduardo Santos en su momento.

La existencia de esas dos tendencias agrupadas en el partido liberal, hace que también algunas de las actuaciones en política exterior sean difíciles de identificar con precisión. Otro lugar común de los estudios de la política exterior colombiana, debe ser examinado. Se trata de la división entre la cercanía a EEUU (llamada "réspice polum"), y una política diferente que tendería a asociar las relaciones externas de preferencia con otros países, diversificando de esa manera los destinatarios de nuestra política exterior ("réspice similia"). Sin embargo, una u otra tendencia no son patrimonio exclusivo de ninguno de los dos partidos tradicionales en el país.

En efecto, encontramos dos gobiernos conservadores de "réspice polum": la administración de Marco Fidel Suárez y la de Andrés Pastrana Arango. Pero encontramos a su vez una administración conservadora caracterizada por el "réspice similia", la de Belisario Betancur. También en el partido liberal encontramos tres administraciones más cercanas al "réspice similia": Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen y Ernesto Samper Pizano; y encontramos varias administraciones de "réspice polum" a saber: Olaya Herrera, Eduardo Santos, Alberto Lleras, Turbay Alaya y en los comienzos de su administración, Alvaro Uribe.

Por otra parte, es de interés anotar que existen ciertas administraciones de carácter mixto, como la de Cesar Gaviria, cercano a las ideas del libre comercio imperantes en los EEUU, pero a su vez con la más exitosa gestión multilateral de la política exterior colombiana. Otro periodo mixto, a pesar de lo que algunos analistas sostienen, es el de Virgilio Barco. Lo anterior, hace que tampoco puedan precisarse fácilmente los aportes del partido liberal en la política exterior del país.

Sin embargo, pueden mencionarse algunas grandes líneas de política exterior en las diversas administraciones liberales, a saber. En general existió hasta la década de los setenta del siglo XX una diferencia importante entre el partido liberal y el conservador en su visión de las relaciones externas y en el modelo a seguir. El partido liberal vio en general a los EEUU como un modelo por su noción de la democracia, de los valores, por la separación entre Estado e Iglesias, por la obligación de estas últimas de pagar los respectivos impuestos, y por el énfasis en el desarrollo industrial y financiero.

Esta visión contrastaba sin duda con la nostalgia hispanista propia del partido conservador. En otro sentido en el partido liberal también se pensaba que Inglaterra podía ser un modelo a seguir desde el punto de vista económico. Además, la cercanía al viejo imperio podía ayudar a equilibrar la creciente relación con los EEUU.

Desde la perspectiva de las teorías sociales, el socialismo francés y las ideas que lo impulsaron fue tomado también como un modelo posible, en especial por el ala de centro izquierda del partido liberal. Un hecho significativo es que el partido liberal ha enfatizado en la política multilateral. En efecto, los más insignes embajadores de Colombia en la ONU (Eduardo Santos y Enrique Peñalosa Camargo), fueron liberales. Los dos colombianos que han llegado a la secretaria general de la OEA (Lleras Camargo y Cesar Gaviria) también lo fueron. Por otra parte, el expresidente Lleras Restrepo, con el, en ese entonces, director de Proexport Jorge Valencia Jaramillo, fueron los creadores del grupo andino.

Las bases de la transformación del grupo y su conversión en Comunidad Andina se dieron en el Periodo Samper. Con Cesar Gaviria se crearon el G-3, la Asociación de Estados del Caribe y La Cumbre Iberoamericana; en el mismo gobierno Colombia precedió el Grupo de los 77 en Naciones Unidas así como el mismo G-3 y también y la mencionada cumbre Iberoamericana. Igualmente, en ese periodo se obtuvo la presidencia colombiana de los No Alineados.

Por su parte la mayor actividad colombiana en el Caribe se ha dado en los periodos Turbay y Gaviria. También la mayor actividad colombiana en el Grupo de Río se dio durante los periodos Gaviria y Samper. Por su parte en el periodo Lleras Restrepo se iniciaron las gestiones para el ingreso colombiano en el GATT (hoy OMC), ingreso que se formalizó en el periodo Turbay Ayala. No olvidemos que la mayor actividad Colombiana en el G-77 se dio en los periodos Lleras Restrepo y Gaviria, tal como se ha mencionado.

En las relaciones con Venezuela, la idea de enfatizar en los aspectos generales de la cooperación, el comercio, las inversiones y la compatibilidad de la infraestructura de transportes y comunicaciones, en lugar de insistir de manera inmediata en el tema de la delimitación marítima aún pendiente, vio su máximo exponente en Virgilio Barco y un buen desarrollo en Cesar Gaviria. Fue Luis Carlos Galán, quien sugirió en algún momento la "congelación" del tema del diferendo por un lapso de 50 años. Su punto de vista sugería que el énfasis en la cooperación y la integración haría que en el futuro el diferendo pudiera ser tratado como un tema menor.

Veamos ahora los mayores aportes en las diversas administraciones liberales: Olaya Herrera (1930-1934) Se trató de un gobierno de "réspice polum" con dos prioridades geográficas claras: un entendimiento global con EEUU, y la guerra con el Perú. Mediante el mecanismo de solución de este conflicto la diplomacia Colombiana entró en contacto estructurado, quizás por primera vez en su historia, con la política exterior de Brasil. Igualmente y por cuenta del conflicto, se estableció un relacionamiento con la Sociedad de Naciones.

En cuanto a las prioridades temáticas, la deuda externa adquirió enorme importancia. En efecto, algunos de esos compromisos no pudieron ser mantenidos debido al costo de la Guerra con el Perú. Se intentó atraer capital extranjero por la vía de prebendas impositivas y arancelarias; y en general mediante condiciones muy favorables a los inversionistas. Así, las facilidades otorgadas a las inversiones extranjeras y muy en particular a la inversión petrolera, se convirtieron en el instrumento económico por excelencia de esta administración.

Es necesario anotar que como consecuencia de la gran depresión de 1929, y de los problemas económicos de Alemania, Inglaterra y Francia, las exportaciones colombianas registraron un descenso importante. Ello contribuyó sin duda a la crisis financiera. Quizás por esa razón y en la búsqueda de mercados y de inversionistas el Presidente Olaya desarrolló una política exterior muy cercana a los EEUU.

López Pumarejo (1934-1938 y 1942-1945)

El primer periodo de López Pumarejo coincide parcialmente con los importantes desarrollo con el "New Deal" en los EEUU. Sin embargo, el modelo económico, buscado estaba mucho más cerca del Reino Unido. De la misma manera en los dos periodos, América Latina se convirtió en una importante prioridad geográfica. En cuanto a las prioridades temáticas, vale anotar que no se otorgó exclusividad al tema del servicio de la deuda, quizás porque ya habían ingresado algunos capitales o porque los precios de algunas materias primas (en el primer periodo), habían ascendido. En cuanto a los instrumentos de política, el Presidente López Pumarejo efectuó constantes llamados a una política exterior más activa y auspició la reglamentación interna con algunas restricciones a los productores de banano y a las compañías petroleras extranjeras. En la perspectiva multilateral y muy en especial en su segundo periodo se enfatizó la participación en los documentos que dieron origen a la ONU, el FMI y el BIRF. En cuanto a Naciones Unidas la actividad se desarrolló en claro consenso son el partido conservador, en especial en la reunión preparatoria de la Asamblea General en 1944.

Eduardo Santos (1938- 1942)

Este gobierno que puede caracterizarse como de un "réspice polum", continuó sin embargo, con una cercanía relativa al modelo británico. Su canciller Luis López de Mesa promovió importantes actividades, si bien tiene responsabilidad en el hecho de haber negado en su momento la inmigración de ciudadanos europeos, con lo cual hubiéramos ganado en diversidad, capitales y energía de trabajo. En esta administración, EEUU se convirtió por primera vez en el principal mercado para los productos colombianos.

Ello se debió sin duda, al conflicto en Europa y a las dificultades de transporte de los productos hacia dichos mercados. También, como prioridad geográfica, podemos resaltar el hecho de la pertenencia colombiana a la "Alianza Continental", promovida por los EEUU contra las potencias del Eje.

En cuanto a las prioridades temáticas es importante anotar que en este periodo se produjo una relativa normalización del tema de la deuda externa, pese a que la guerra trajo consigo una menor demanda de productos colombianos y una baja de precios. Sin embargo, en parte por las circunstancias anteriores, el destino de las exportaciones se concentró excesivamente en una sólo país; en efecto sólo a EEUU se llegó a exportar las 4/5 partes del café, el petróleo y el oro, que de Colombia salían hacia el exterior.

En cuanto a la política multilateral, fueron de gran importancia las relaciones interamericanas, incluido un convenio latinoamericano de productores de café, que sentó las bases del futuro pacto internacional. Este mecanismo es de enorme importancia porque implicaba una autoregulación de las cuotas por parte de los productores, con lo cual podía mantenerse un nivel relativamente alto en los precios.

Lleras Camargo (1945-1946 y 1958-1962)

En el primer periodo, Lleras Camargo culminó exitosamente la administración de López Pumarejo. Sin embargo, la situación económica era muy compleja y la situación política se había deteriorado. Bajo la Presidencia de Lleras Camargo Colombia expresó su oposición al derecho al veto por parte de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Esta posición, compartida sólo por Cuba en su momento, parecía tener una base jurídica: la de que todos los países debían ser iguales ante la ley internacional. Se podría criticar insinuando que el derecho al veto ha permitido que la organización mundial subsista, pues de lo contrario alguna de las grandes potencias hubiera podido ser sancionada, con el negativo efecto que tuvieron por ejemplo las sanciones contra Italia, Japón y Alemania en el seno de la sociedad de Naciones (se produjo el retiro de dichos países y ello está en los orígenes de la Segunda Guerra Mundial).

Pero la posición de Colombia no tenía esta ingenua motivación, se trataba de avanzar en los criterios que en algún momento irían a orientar a una futura organización de Estados Americanos que en efecto se creó 3 años más tarde, sin derecho a veto por parte de la potencia hegemónica. En ese sentido, la oposición al veto de Naciones Unidas, derivó en una organización regional (OEA) más equilibrada.

Durante la administración que comenzó en 1958, con la cual se inaugura el frente Nacional, dos hechos son dignos de mención: Por una parte el Frente Nacional mismo (del cual Lleras Camargo era coautor), constituía sin duda un tratado de paz entre los dos partidos tradicionales. Como todo acuerdo de paz político, condujo a una importante reforma de algunos textos constitucionales; de esa forma Colombia era visto en el exterior como un país que había logrado superar sus disputas internas por la vía de un acuerdo político.

Además, que el primer presidente del frente Nacional fuera quien había sido el primer Secretario General de la OEA, le dió a su mandato un enrome peso diplomático y una gran legitimidad. Colombia fue la vitrina de la Alianza para el Progreso, y el país piloto para una serie de cambios en la estructura del Estado, la administración pública y el equilibrio y económico en América Latina. Sin duda alguna, es este el periodo en el cual Colombia ha estado más cerca de los EEUU como país de oportunidades y de realizaciones. Situación muy diferente a las motivaciones que más tarde han existido por parte del Departamento de Estado. Durante este periodo se impulsó no sólo la relación con EEUU; también fue central la relación con el resto de países americanos.

Lleras Restrepo (1966-1970)

Esta administración constituye el comienzo de la diversificación de nuestras relaciones exteriores. En esta dirección se avanzó significativamente con los dos cancilleres del periodo (Germán Zea Hernández y Alfonso López Michelsen). En efecto, el Grupo Andino, núcleo de la estrategia de integración para Colombia, se inauguró en 1969. También se abrieron relaciones con algunos de los países de Europa Oriental. En cuanto a las prioridades temáticas, pese a la crisis de precios del sector externo de la economía (café, azúcar y algodón), las prudentes medidas económicas y la política de devaluación gradual, ideada desde esta administración, activó la demanda interna.

Se buscaba además con el Grupo Andino la ampliación de mercados por una parte, y por la otra, una mayor e intensa relación estructural con Venezuela. La posición Colombiana se caracterizó por su dignidad frente a algunas exigencias inmediatistas de las autoridades monetarias internacionales.

El país se convirtió en observador en el movimiento de los no Alineados, fue muy activo en el Grupo de los 77 y en el Consejo Económico y social- ECOSOC (Naciones Unidas, Nueva York) así como en los foros económicos de Naciones Unidas, Ginebra. Al mismo tiempo se iniciaron los estudios para la adhesión de Colombia al GATT (hoy la OMC), buscando con ello, participar en reglas más transparentes para el mercado internacional.

También se desarrolló una importante actividad en relación con la conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Otro aspecto de gran importancia en este periodo, que también se caracterizó por una profundización de la administración pública en Colombia, fue la creación de la carrera diplomática y consular, como parte de la propuesta de una "elite tecnocrática" esta vez en el servicio exterior.

Alfonso López Michelsen (1974-1978) Su actuación desde que asumió como Canciller de la administración Lleras Restrepo, se orientó, sin duda, hacia lo que él mismo denominó como un "réspice similia", caracterizado en este caso por una mayor universalización de las relaciones exteriores de Colombia. Este periodo que en muchos sentidos continuó la "Revolución en Marcha", de la administración López Pumarejo, coincidió con el auge del Tercer Mundo en los grandes foros internacionales y con un periodo de distensión entre las grandes potencias.

Existía así un ambiente propicio para esa diversificación y universalización de la política exterior, para plantear posiciones anticolonialistas en foros internacionales y para reabrir relaciones con Cuba (1975). También contribuyó el hecho de que en 1976 Jimmy Carter asumiera la presidencia de los Estados Unidos. La característica fundamental de este periodo es la búsqueda de alianzas estratégicas con América Latina, sin descuidar las relaciones con el mundo desarrollado.

Las buenas relaciones con países vecinos y lejanos llevaron a que más tarde, en el año 1978 el canciller Líevano Aguirre fuera nombrado como presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, máximo honor otorgado a un ciudadano colombiano en dicha Organización. Una de las prioridades geográficas fundamentales en esta administración fue el esfuerzo dirigido hacia la delimitación de áreas marítimas con los países del Gran Caribe.

También existió una enorme actividad diplomática conducente a la recuperación del Canal y su territorio adjunto por parte de Panamá. En cuanto a las prioridades temáticas la política se caracterizó por una actividad discursiva tendiente a auspiciar la "disminución de la brecha" existente entre los países desarrollados y los del mundo en desarrollo. También se caracterizó este gobierno por la búsqueda de un comercio equitativo con los países desarrollados en lugar de la ayuda unilateral imperante hasta el momento.

También desarrolló medidas tendientes a lograr una relativa autonomía petrolera y económica. En cuanto a los canales de la política el hecho más importante puede haber sido la adhesión provisional de Colombia al GATT. No sobra decir que en parte, la política económica y las iniciativas de la administración se vieron favorecidas por una óptima situación de las reservas nacionales producida en buena medida por los altos precios del café y por la repatriación de divisas provenientes del exterior.

Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982)

Encontramos aquí una política fácilmente clasificable en dos periodos, que coinciden con un antes y después del comienzo de la segunda fase de la Guerra Fría (1979-1985), y con la existencia de dos ministros diversos de relaciones exteriores: Diego Uribe Vargas y Carlos Lemos Simmons.En el primer periodo encontramos una clara tendencia al "réspice similia": Enorme actividad en el Gran Caribe, la mayor antes de la administración Gaviria y la gran actividad en el seno del Grupo andino e incluso promoción de lo que podríamos llamar antecedentes de una "Carta Democrática".

En efecto, a raíz de un golpe de estado en Bolivia, bajo presidencia colombiana, el grupo andino intentó ejercer presiones en dirección a la transición hacia la democracia. En esas condiciones, se insistió en el carácter político de la integración andina. Por otra parte se produjo la declaratoria andina sobre Nicaragua, desconociendo al gobierno dictatorial de Somosa y otorgando de hecho el reconocimiento de beligerancia a la oposición Sandinista que a las pocas semanas de este hecho tomaría el poder. También en los primeros dos años se prosiguió la universalización de la política exterior colombiana, abriendo relaciones con China Popular y con varios países africanos.

Sin embargo, bien sea por los cambios mundiales de finales de 1979, o por razones de política interna, el hecho es que encontramos un giro abrupto en la política exterior, con un clarísimo "respice polum". La administración definió a Colombia como parte de Occidente y de la alianza occidental.

Recordemos al efecto que Colombia lanzó su candidatura al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en confrontación con la candidatura cubana que venía siendo trabajada desde hacía dos años y que contaba con el apoyo de los países No Alineados de Asia y Africa. El hecho de que se hubieran producido más de 150 votaciones sin que ninguno de los dos países lograra los 2/3 necesarios, llevó a que ninguno de los dos pudiera ocupar la silla vacante en el Consejo de Seguridad.

Esto produjo un alejamiento entre Colombia y Cuba y una visión muy negativa sobre la política exterior colombiana por parte de las mayorías de Asia y Africa. Esta delicada situación sólo se corregiría con el ingreso a los NOAL en el gobierno de Belisario Betancur en 1983. Diez años más tarde del incidente en Naciones Unidas, Colombia y Cuba serían miembros del Consejo de Seguridad con un año de diferencia gracias a los apoyos mutuos.

El hecho es que en su oportunidad Cuba tomó represarias por la vía de la declaración del gobierno Sandinista de Nicaragua en contra de los derechos de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Otro episodio importante en la época, fue la posición colombiana asumida frente al conflicto por las islas Malvinas entre Inglaterra y Argentina.

Debe recordarse que la guerra se inició a partir de las operaciones bélicas desarrolladas por Argentina ocupando las islas. También debe recordarse que la posición colombiana fue y sigue siendo la de apoyar las reinvindicaciones de Argentina al respecto. Sin embargo, el argumento colombiano, jurídicamente pertinente, pero políticamente cuestionado por los demás países latinoamericanos, salvo Chile, fue que el tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) sólo podía invocarse frente a una agresión exterior al continente americano, y que el Reino Unido no tenía la calidad de agresor en la medida en que sólo estaba respondiendo a la actividad militar desarrollada por Argentina.

Esta posición aisló en su momento a Colombia de la casi totalidad de los países latinoamericanos. Dos aspectos positivos de esta administración fueron la seria tentativa de delimitación marítima con Venezuela (hipótesis de Caraballeda), que no pudo concretarse por la oposición militar en el hermano país. El otro asunto, hace relación a la participación colombiano en el Pacto Amazónico (1980), firmado en Brasil. Mediante este tratado quedaba claro que la Amazonía pertenece a los países ribereños involucrados.

Virgilio Barco Vargas (1986-1990)

Ya se ha dicho que esta administración tuvo un carácter mixto. Respecto a EEUU se postuló una política a medio camino entre la aproximación y el distanciamiento. Se enfatizó en la relación con Venezuela al punto de que después de 1987 se optó por la política de "desgolfización" de la relación, tratando de enfatizar en los temas de comercio, inversiones y de aproximación política. Por otra parte, por primera vez en nuestra historia, se habló de la importancia crucial de la Cuenca del Pacífico, llegando incluso a efectuarse los estudios preliminares para la apertura de un puerto profundo en el Pacífico colombiano y de un poliducto (carretera, oleoducto, red ferroviaria, canal, comunicaciones), desde este puerto hasta el Atlántico.

También se efectuaron gestiones ante varios gobiernos del Pacífico Asiático y el más grande grupo empresarial japonés, (el grupo Keidanren). Continuó la gran actividad colombiana tanto en el grupo de Contadora como en el Movimiento de los No Alineados. Desde el punto de vista temático, encontramos a más del proceso de "desgolfización" de la agenda lo que en su época se denominó como un proceso de "descentroamericanización" dándole una mayor dimensionalidad a nuestra política exterior. Por otra parte, se insistió en foros internacionales en la multidimensionalidad del problema de las drogas, desarrollando al mismo tiempo un proceso de "narcotización positiva" de la agenda.

Este proceso consiste en mostrar al mundo los efectos perversos del problema de la drogas para un país como Colombia, obteniendo por esa vía compensaciones diversas y cooperación. No se trata de la llamada "desnarcotización", asunto imposible dada la situación de Colombia en esta materia. Un efecto importante de esa "narcotización positiva" fue la aprobación inicial de las preferencias comerciales andinas en los EEUU (ATPA, aprobado finalmente en 1991), y de las preferencias del mismo tipo otorgadas por la Unión Europea (Sistema General de Preferencias SGP-drogas).

Durante la administración Barco se inició el fenómeno de la apertura, siendo Cesar Gaviria su Ministro de Hacienda. También debe mencionarse que durante este periodo se implementó finalmente la carrera diplomática y consular que había sido decretada desde Carlos Lleras Restrepo. Otro aspecto de importancia es la circunstancia de haber mantenido dos funcionarios clave de la política exterior durante el periodo: el Canciller Julio Londoño, y el muy eficiente embajador Enrique Peñalosa Camargo en Naciones Unidas, Nueva York. También es digno de mención el comienzo de la concertación política en el Grupo de los Tres (1989), que después sería desarrollado mediante un acuerdo de libre comercio.

César Gaviria Trujillo (1990-1994)

Un análisis superficial podría clasificar a esta administración como de "réspice polum"; en efecto, existió una gran cercanía con algunas de las políticas de EEUU, e incluso el acuerdo comercial del G-3 (con Venezuela y México), tenía el propósito de hacerlo compatible con el acuerdo de América del Norte (NAFTA) entre EEUU, Canadá y México). También podría afirmarse que la profundización y aceleración de la apertura macroeconómica, tenía en el fondo por objeto producir un acercamiento entre Colombia y los EEUU.

Sin embargo, encontramos en la administración Gaviria otras características. Por ejemplo, culminó el proceso de universalización de nuestras relaciones exteriores que había sido profundizado por Virgilio Barco. La actividad respecto del caribe y Centroamérica fue notable: Colombia fue uno de los países en auspiciar acuerdos diversos en el marco del G-3, incluyendo un grupo de cooperación con esta región; también por iniciativa parcialmente colombiana se creó la Asociación de Estados del Caribe; y durante la administración Gaviria se nombraron cinco embajadores Sanandresanos en el Caribe Insular, aprovechando con ello, sus ventajas comparativas en idioma, valores y cultura, y acercando de hecho al archipiélago con la gran región del Caribe.

También se produjo un acercamiento con México, parcialmente por la vía bilateral pero de manera muy especial por la vía del G-3. Y, el grupo andino sentó las bases para una posible reforma institucional que se realizó posteriormente. En la diplomacia multilateral, a más de los ya mencionados recordemos el protagonismo y presidencia del grupo de Río, la Cumbre Iberoamericana, y la adhesión de Colombia a dos importantes foros del Pacífico, el Consejo económico de la Cuenca y el Consejo de Cooperación que incluye académicos y sector privado (1994).

Con el embajador Luis Fernando Jaramillo en Naciones Unidas, Colombia desempeño exitosamente la presidencia del Grupo de los 77. No podemos olvidar dos importantes logros de la administración Gaviria. Por un lado, el desarrollo de las Comisiones de Vecindad, mecanismo ideado para fortalecer la relación con los países limítrofes y que incorpora al sector privado y a representantes de la zona de frontera. Y por otra parte, la creación del Ministerio de Comercio Exterior y del Ministerio del Medio Ambiente, los dos con capacidad de negociación efectiva. Como se ve, la administración Gaviria sería mejor clasificada como de naturaleza mixta y no cabe designarla solamente como de "réspice polum" y "réspice similia".

Ernesto Samper (1994-1998)

En política interna fué esta una administración que intentó continuar las viejas ideas de López Pumarejo con énfasis en la política social. En política exterior, también sería aventurado clasificar a esta administración en una de los dos réspices tradicionales. Veamos por qué: Los problemas con el ejecutivo de los EEUU y con algunos miembros del Congreso llevaron a un bloqueo de comunicación y gestión al más alto nivel, es decir el presidencial.

No ocurrió lo mismo con la mayor parte de los ministros y otros altos funcionarios cuya relación con sus homólogos en los EEUU y con el Congreso fue más fluída. También fue muy fluída la relación con EEUU en la política multilateral en especial en la OEA y en la cumbre de la Américas incluido todo su proceso de seguimiento. El bloqueo bilateral al más alto nivel corrió a la par de la profundización de la gestión, en la Comunidad Andina y con los países latinoamericanos.

En el primer tema, Colombia lideró el proceso de reforma institucional de la comunidad. Y en el caso latinoamericano fue evidente la actividad diplomática del país en el Grupo de Río. Fué Colombia conjuntamente con Chile, Brasil, México, Canadá y EEUU uno de los países líderes en el proceso de la cumbre de las Américas. También fue uno de los cinco países que impulsó la negociación y aprobación de una estrategia antidrogas para el continente americano que se caracteriza por su equilibrio.

Las diplomacias de Colombia y México hicieron consagrar el principio de corresponsabilidad en esta estrategia al mismo tiempo que tuvieron la iniciativa para que el mismo fuera aprobado en la reunión de cancilleres del Grupo de Río con la Unión Europea, efectuada en Cochabamba en 1996. En esa misma reunión se aprobó la propuesta colombo-mexicana de promover una sesión especial de la Asamblea General de naciones Unidas dedicada al tema de las drogas. Como se ve, la lucha de la diplomacia colombiana por hacer aceptar el principio de corresponsabilidad dio resultados positivos.

La comunidad internacional tuvo claro a partir de 1997 que las drogas incluyen cinco aspectos centrales: producción, distribución, consumo, lavado de activos, y desviación del comercio de insumos o precursores químicos. La Unión Europea se convirtió en una altísima prioridad de la administración tanto en el sentido político como en el económico. Así, las relaciones con América Latina (G-Río y CAN), con la Unión Europea y con Asia y Africa (NOAL), se convirtieron en el mecanismo para intentar equilibrar la deficiente relación con EEUU.

El hecho de que el país hubiera sido descertificado por el país del norte en 1996 y 1997 hizo que existiera en el gobierno una enorme preocupación por las metas buscadas por EEUU en materia de lucha contra las drogas. Es decir, el gobierno colombiano terminó interiorizando, no sólo por principios, sino también por la fuerza de las circunstancias, dichas exigencias. Así las cosas, buena parte del esfuerzo diplomático se dirigió hacia "los semejantes". Pero la mayor preocupación de la administración era la relación con EEUU. Por ello, tampoco es fácil clasificar esta administración en alguno de los dos réspices. A manera de conclusión2 Dos hechos importantes saltan a la vista.

En primer lugar, es notable el énfasis multilateral de la mayor parte de los gobiernos liberales, con realizaciones de interés tanto en la política global como en la regional. En segundo lugar, llama la atención que en los periodos de distensión global y de prosperidad económica la política exterior haya sido en general más activa e independiente, es decir que en estos períodos se podría encontrar un terreno abonado para una política de diversificación de las relaciones exteriores del país (réspice polum).

Por el contrario, las épocas de crisis globales y regionales han llevado consigo un descenso en el consumo de las materias primas exportadas por el país, y un descenso igualmente en las reservas nacionales. Ello ha auspiciado en múltiples ocasiones un acercamiento a la potencia hegemónica y un esfuerzo por la búsqueda de inversiones extranjeras y de mercados para nuestros productos. Como dichos mercados e inversiones hacen relación preferencial a EEUU estas épocas de crisis han implicado casi siempre un acercamiento hacia las posiciones del país del norte (réspice polum).

No podríamos olvidar el significativo aporte de algunos diplomáticos y pensadores liberales a un tema crucial como es el de las reflexiones acerca de los recursos marinos y las reglas de juego jurídicas al respecto. Sin embargo, también existió importante gestión diplomática por parte de eminentes diplomáticos provenientes del partido conservador. Es evidente, que es este uno de los temas de consenso en la política exterior colombiana. Tal como se indicó en un comienzo, estas grandes orientaciones no son propias o exclusivas de los dos grandes partidos en Colombia. Debemos asumir también que en cualquier caso la política exterior se encuentra avalada por la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores de composición bipartidista.

Es decir que, existen consensos que van más allá de las diferencias en política interna. - - - 1 El presente artículo se encuentra en relación con una obra sobre las grandes tendencias de la política exterior colombiana de la administración Lleras Restrepo a la Administración Uribe Velez que el autor se encuentra preparando para su publicación.

2 Al momento de escribir este artículo han transcurrido sólo seis meses de la administración Uribe Vélez. Las grandes líneas de su política exterior sólo serán evidentes en el curso de los próximos meses. Por ello, no sería pertinente mencionar aún dicha política.

 

 

 

 
 
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