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Nuestra Historia

EL MRL (Movimiento Revolucionario Liberal)

 
     
 

La burguesía Colombiana, que de siempre ha sido llamada oligarquía, estaba feliz. Habían derrocado al "Tirano" en una jornada memorable que culminaría el 10 de mayo de 1957. Una conjunción de banqueros, industriales, comerciantes, terratenientes y gente "in", elegante y bien educada, se había adueñado del poder político de la Nación.

Los Partidos Liberal y Conservador eran los personeros de sus intereses y cumplían con brillo su tarea de representarlos. Habían logrado convocar al pueblo a un referendo en 1957, que bautizaron de Plebiscito. Allí se le prohibió al pueblo volver hacer presencia en el escenario político, y las competencias constituyentes se le dieron exclusivamente al Congreso. Previsivos y prudentes. ¡Qué tal que se acostumbrara a tomar en sus manos mediante los mecanismos propios de la participación democrática, su propio destino!.

El M.R.L. Le brindó esa oportunidad con la candidatura de su jefe en 1962. De haber ganado seguramente no hubiera habido Consejo de Estado capaz de declarar nula la voluntad mayoritaria del pueblo. Pero brillante y felices los hombres y mujeres del Frente Nacional, la felicidad les duró poco. A propósito de la Alternación por 12 años del partido liberal y del conservador en la jefatura del gobierno, por turnos de 4 años, que excluía de la contienda a todos los otros partidos y credos, se organiza en rebelión una fracción de jóvenes liberales que reivindicaban el derecho del pueblo a darse libremente sus gobernantes, sin las ataduras de la Alternación aprobada en 1959.

El jefe de esa rebelión, Alfonso López Michelsen, lanza su manifiesto de manera razonada y crítica contra la alternación, que desnaturalizada, en su opinión, el esquema gobierno oposición pactado en el Plebiscito, de un lado, y la fundación en Bogotá del semanario La Calle por un grupo de intelectuales, termina, al unirse, creando el M.R.L., que buscaba recuperar para el liberalismo los perfiles populares y democráticos que había tenido bajo la República Liberal. Quería "encontrar el hilo perdido de la Revolución en Marcha".

El M.R.L venía en la Paridad en los cargos públicos, un elemento esencial del " estatuto de la oposición": que quien ganara no lo ganara todo, y quien perdiera no lo perdiera todo, quedando así la oposición entre nosotros tan protegida como la inglesa cuya función se considera indispensable para el buen funcionamiento del sistema: el British Political System, hasta el punto de que el jefe de la oposición a su Majestad recibe remuneración por el servicio que presta a la sociedad y al Estado.

Con la Alternación, esta conquista civilizadora y democrática de la paridad , se convirtió en un mero reparto burocrático que terminó multiplicando por dos la burocracia en lo que puede considerarse una irresponsable feria de puestos públicos, que todavía tiene arruinado al Estado. Así fue como de los entresijos del Frente Nacional surgió la práctica del clientelismo en los partidos, práctica que los tiene moribundos. Los auxilios parlamentarios hacen parte de ese clientelismo. Se trató de desterrarlos en la Constitución de 1991, pero han reaparecido desafortunadamente al amparo de una sentencia de la Corte Constitucional y ahora el Referendo los quiere institucionalizar y para ello dedica varios artículos, a falta de uno, que corresponde al numeral 4, el cual ha sido con toda razón denunciado por el exalcalde Enrique Peñalosa.

Ahí hay un intento de engaño, que no puede ser atribuido al Jefe del Estado ya que él los demandó ante la Corte Constitucional cuando era candidato y los apropiaron en el presupuesto del 2001. Por esta razón puede afirmarse que no todas las normas propuestas en referendo pueden cobijarse con el nombre del señor Presidente Uribe Vélez. De ser aprobado ese numeral, el gasto público, obediente al sólo capricho de los Congresistas, según sus intereses electorales, al margen de los planes y programas de desarrollo, anuncia un nuevo amanecer del clientelismo, del despilfarro y de los contratos amañados.

Son esos auxilios un nuevo golpe al derecho a la igualdad ante los votantes. Entre los elegidos que disponen de dineros públicos para promocionar su campaña con obras y servicios que llevan sus nombres y los que aspiran a llegar por primera vez a las Corporaciones de elección popular, es decir los jóvenes, una injustificable ventaja conseguida con dineros públicos está del lado de los primeros. La lucha por la igualdad, que es la característica de todos los partidos y movimientos de izquierda, era una de las banderas de M.R.L., que hoy están expósitas como lo prueba la ausencia de concursos objetivos y públicos para llenar las vacantes en los cargos del Estado, la falta de instrumentos jurídicos efectivos para garantizar esa igualdad en las licitaciones de los entes públicos, y en este nuevo intento de darle patente de corso al símbolo de la corrupción y la politiquería que son esos auxilios parlamentarios.

Pero el M.R.L. era también la avanzada democrática en Colombia. Por eso habríamos visto con horror el intento de prorrogar el mandato de alcaldes, gobernadores, concejales y diputados, sacándole el quite a la Institución por excelencia de la democracia sin la cual esta no existe, como son las elecciones, pero no cualquier tipo de elecciones, sino elecciones disputadas, que viabilisa la alternancia de los partidos y de las personas en el poder. Ojalá que la Corte Constitucional encuentre un buen argumento jurídico para evitar que esto, que seria un funesto precedente, se concrete. En un país en permanente violencia no se puede invocar esta para aplazar las elecciones, porque tendríamos que aplazarlas quién sabe hasta cuando. Pero hay mas ¿cómo puede ser legitima una autoridad cuyo periodo expiro, pero que continua en el cargo por la vía extraña del referendo que se nos propone.

Eran tiempos convulsionados aquellos de la década del 60, de enorme miseria en el campo y en las ciudades, que superaba con mucho el 60% actual, de altas tasas de inflación y de un modelo de desarrollo conocido con el nombre de sustitución de importaciones, que pensaba en el interés de los productores pero no en el de los consumidores.

Un modelo de desarrollo al servicio de los factores reales de poder, mientras que los campesinos se hundían cada día más en la miseria, sin protección para sus productos que si estaban sujetos a la ley de la oferta y la demanda, sin vías de comunicación y sin reforma agraria y asistencia tecnológica.

Eran las épocas en que López Michelsen se expresaba así respecto del Partido Liberal: "Si a mí se preguntara en una universidad cuál ha sido la diferencia entre el partido libera y el partido conservador, yo diría: el partido liberal en 100 años de historia, no ha hecho otra cosa que luchar contra los factores reales del poder, como se dice hoy en día, y el partido conservador ¿qué ha sido en Colombia sino el defensor des statu quo, el enemigo del cambio, apoyándose precisamente en los factores reales del poder como son los capitalistas, como es la Iglesia, como es el ejército? ¿ Qué ha sido- repito- la historia del partido liberal colombiano sino una larga peregrinación por el desierto de las luchas desiguales, tratando de superar las fuerzas que hacían creer que el status quo era inconmovible, que no era posible modificar la sociedad colombiana? Y pregunto yo: ¿Está el partido liberal colombiano, de 1960, luchando contra los factores reales del poder o invocándolos a cada momento y como un argumento en favor de la resignación, de la humildad, de la abdicación, de sus principios?.

El M.R.L. quería preocuparse por los consumidores, por los campesinos sin tierra y sin maquinaria para trabajarla y sin caminos vecinales; y quería ser el protector de las minorías de todo tipo como los protestantes y los comunistas sin que el movimiento fuera de protestantes o de comunistas; y quería una mejor distribución de la riqueza y que las diferencias sociales dobladas de diferencias entre la ciudad y el campo – las dos Colombianas- se estrecharan.

Y con todas estas ideas se volvió revolucionario. Y ha qué pueblo iba preferentemente dirigido su mensaje? Al que había encontrado tradicionalmente en el liberalismo la reivindicación de sus aspiraciones. Su programa, era hacer más democrática la sociedad y la legislación luchando por la salud, la educación, el techo, el trabajo y la tierra – Set – y también por la tolerancia política. Por eso su prédica permanente en defensa del libre examen y su concepto de que el partido liberal era una alianza de minorías, o puesta a la idea del Dr. Carlos Lleras Restrepo de que era una coalición de matices de izquierda, y de ahí también el concepto de que el liberalismo es un foro de hombres libres, ajeno a la férula escolástica propia de la mentalidad conservadora.

Había que defender el Partido Liberal del Frente Nacional. "No recuerdo, decía su Jefe, a través de mis largas correrías por el territorio nacional, haber visto un delantal rojo ceñido a la cintura de una esposa de presidente de club, ni me fue dado ver que un gerente de banco, de seis que se llamaban liberales, llevara sobre sus sienes el chacó rojo del Movimiento Revolucionario Liberal.

Fue una clase, una sola clase, la que rescató la causa liberal de la capitulación ideológica a que la habían llevado sus jefes. Y la retribución, por ese servicio inestimable que esas clases le han prestado al Partido, tiene que ser la declaración, que yo he venido haciendo desde hace semanas, en el sentido de que el Partido Liberal ya no será más el partido policlasista de antaño, sino que el Partido Liberal tiene que avanzar en adelante ese paso, que ha debido dar hace veinte años, declarándose el partido de las clases nacionales, el partido al servicio de la gran causa popular aun cuando deba recibir la contribución individual de personalidades extraídas de los cuatro puntos cardinales y de todos los estratos sociales a condición de que esas contribuciones vengan a interpretar un anhelo de las clases consumidoras, un propósito de esas clases, una revolución de esas clases" y para él "el liberalismo no fue un fruto de la civilización sino que, por el contrario, la civilización fue hija de la aplicación de estos principios abstractos de tolerancia y respeto con la oposición".

Definitivamente deberíamos fundar de nuevo el M.R.L. para evitar que el liberalismo pierda su esencia doctrinaria convertido en un aliado permanente de los poderosos de este mundo.

 

 

 
 
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