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Nuestra Historia

Ezequiel Rojas - fundador del Partido Liberal Colombiano

 
     
 

Nacimiento, Familia y Estudios:

José Ezequiel Rojas Ramírez fue su nombre completo y nació el 13 de septiembre de 1803, en la población de Miraflores, actual departamento de Boyacá, sitio donde también nació el General y Presidente Santos Acosta.

Su madre fue doña Manuela Ramírez, emparentada con el General Francisco de Paula Santander y con el Dr. Y también Presidente de Colombia, José Eusebio Otálora; Su padre, don Francisco Javier de Rojas, provenía del Valle de Tenza y fue uno de los favorecidos con el remate de parte de la hacienda Lengupá que fue de los Jesuitas; pronto murió su padre y su madre contrajo segundas nupcias con el capitán comunero Roque Lesmes, quien, además, fue uno de los firmantes de la constitución de la República de Tunja en 1811; Fueron sus hermanos: Eleuterio, quien murió en Bogotá en 1863 y Concepción, casada con Ignacio Galán y quien murió en Tunja; en 1820, la familia se trasladó a Bogotá, ciudad que había eliminado el "Santafé" por orden de Bolívar y Ezequiel comenzó estudios en el colegio de San Bartolomé de literatura y filosofía, pasó a la Universidad Central para adelantar la carrera de Jurisprudencia, alcanzando la cátedra sustituta de economía política en 1826, al lado del titular Francisco Soto y graduándose con honores en 1827.

Acción Política:

Hizo sus primeras armas políticas en el periódico "El Conductor" que dirigía Vicente Azuero, como parte del grupo de los constitucionalistas; participó en la convención de Ocaña, elegido por la provincia de Tunja, y a su regreso a la capital se dedicó a su profesión de Abogado, actividad que le permitió adquirir importantes bienes de fortuna; Se vinculó a la "Sociedad Filológica", de la que fue su Presidente, grupo que habría de ser el origen de la "Sociedad de artesanos y labradores progresistas" fundada por el zapatero Francisco Vásquez y de las Sociedades democráticas, que le siguieron, Sociedad Filológica que había sido fundada el 8 de mayo de 1828 y donde participaban, además, entre otros, Luis Vargas Tejada, Florentino González, el extravagante Juan Francisco Arganil y Mariano Ospina Rodríguez, entidad que hacía sesiones públicas con invitados pero cuyo verdadero propósito era secreto y conocido sólo por algunos iniciados que odiaban todos la dictadura de Bolívar y convertían dicha sociedad en un verdadero club político; A los 25 años de edad se vinculó a la Logia Masónica "Gran Oriente Granadino" que presidía el General Santander y de la cual nunca se alejó; fue de los conspiradores de la "noche septembrina" en contra de Bolívar, acto por el que fue desterrado a Europa; al conocer la noticia de la muerte de Bolívar, regresó al país por Santa Marta pero la dictadura de Urdaneta lo detuvo, lo encarcelaron en las bóvedas de Bocachica en Cartagena y lo expulsaron de nuevo con rumbo a los Estados Unidos; caído Urdaneta regresó al país para encontrarse con la noticia de que su madre había muerto; fue elegido Representante a la Cámara desde 1832 por la provincia de Tunja hasta 1849, en 1835 fue elegido Presidente de la Cámara de Representantes, nombramiento que se le renovó en 1844, 1845, 1847, y 1848; En 1835, como Presidente de la Cámara de Representantes, firmó el decreto que concedía al Barón de Thierry un privilegio para construir un canal fluvial por el Istmo de Panamá y también el decreto que revolucionó las costumbres financieras y que llevaba por título "Ley sobre libertad del interés del dinero"; como parlamentario logró la reforma del poder judicial y de la ley de minas; en 1844 se le nombró Magistrado de la Corte Suprema, destino que no aceptó; discrepó de la guerra con el Ecuador en 1846, se opuso al cambio del patrón oro por el patrón plata, apoyó la expulsión de los Jesuitas, rechazó su postulación a la vicepresidencia, defendió a Mosquera reclamando para él el derecho a la insurrección, consiguió el indulto para los presos políticos y promovió la ley de inmigración; en 1833 y como conjuez, participó en la sentencia de los comprometidos en la "conspiración de Sardá"; fue albacea testamentario de los Presidentes Santander y Santos Gutiérrez; como Presidente de la Cámara en 1835, firmó el decreto que es el comienzo de las zonas francas industriales y comerciales en Colombia, al permitir en las ciudades panameñas de Portobelo y Panamá, zonas de comercio libres de impuestos "para todas las naciones que no sean enemigas de la Nueva Granada"; en 1837 participó activamente en la elaboración del primer código penal colombiano y estampó su firma en él, como Presidente de la Cámara de Representantes; casi desde el comienzo de su vida profesional se dedicó a la enseñanza, fue directivo del colegio de San Bartolomé, de la Universidad Central y el primer rector elegido de la Universidad Nacional en 1867; redactó los estatutos de los colegios San Bartolomé y Boyacá y dictó clases de economía política, derecho civil, penal y pruebas judiciales; Rojas fue miembro de las Sociedades Democráticas; En 1841, Rojas presentó denuncia penal contra el boyacense Judas Tadeo Landínez y se convirtió en el primer presidente de la junta de acreedores de la más grande quiebra presentada hasta entonces en la Nueva Granada y que arrastró a cualquiera que "tuviera unos ahorritos" y de la cual Rojas fue damnificado; El Dr. Rufino Cuervo lo nombró en 1845 Cónsul General en París, cargo que no pudo desempeñar; En 1847 firmó como Presidente de la Cámara de Representantes, la ley de junio 2 sobre inmigración de extranjeros, con la cual se pretendía incentivar la venida y establecimiento en el país de ciudadanos de otras naciones que quisieran contribuir con sus conocimientos al desarrollo nacional; Fue Secretario de Hacienda de la administración de José Hilario López, cargo al que renunció cuando el Senado no aprobó algunas medidas tomadas por Rojas para disminuir el déficit fiscal; el 16 de abril de 1849 con su proyecto de ley "reformatorio de las orgánicas de hacienda", se convirtió en precursor de la Tesorería y de la Contaduría General de la Nación; En 1850 viajó a Europa como Encargado de Negocios ante los gobiernos de Francia, Inglaterra y la Santa Sede; regresó al país en 1857, dedicándose a la enseñanza de las doctrinas de Bentham, Say y Tracy; en 1861 se le enfrentó al Procurador, encargado de la Presidencia, Bartolomé Calvo, porque éste le ordenó a Rojas pagar un empréstito forzoso de $2.000, que Rojas se negaba a pagar; en 1862 sostuvo una agria disputa con José María Baraya y los hermanos Lorenzo María y Juan Manuel Lleras, por el pago de una casa que compró Rojas y que pagó con letras del funesto comerciante Judas Tadeo Landínez; en 1870 llegó al Senado de la República y de inmediato se le eligió Presidente de la corporación y allí volvió a impulsar la idea de construir un canal por el Istmo de Panamá; en 1867al ver cerrado el Congreso por Mosquera, se convirtió en uno de los principales impulsores del golpe de Estado que dio el General Santos Acosta y que pasó a la historia como la "restauración constitucional"; de 1868 a 1873 se enfrentó ardorosamente con Miguel Antonio Caro alrededor de las tesis del utilitarismo y el catolicismo; en 1872 se le nombró Designado a la Presidencia y el 21 de agosto de 1873 falleció, recibiendo todos los honores de la patria; En su discurso en el cementerio, José María Rojas Garrido, dijo:

"La República debe su independencia a los próceres; pero a vos os debe más: os debe su libertad y su derecho por vuestro dilatado magisterio en la enseñanza de las verdaderas doctrinas Liberales, que habéis confirmado y sellado con vuestra muerte sublime, muerte del justo, del sabio honrado, del gran filósofo de convicciones profundas, ingenuas e inquebrantables".[40]

Sólo Miguel Antonio Caro protestó porque la Iglesia hubiera permitido enterrar a Rojas en el cementerio católico.

Había contraído nupcias en 1840 con doña Zoila Gaitán y viajó a Europa con su hija Josefina, la cual celebró matrimonio en Italia con el Conde Guillermo Alberti, nacido en Florencia.

Rojas fue el inspirador de los Radicales y puede decirse que el primero de ellos, murió cuando el Radicalismo estaba en el Cenit y cuando la estrella de Núñez todavía no comenzaba a brillar y por ello le tocó vivir la más brillante etapa de la libertad en Colombia y la vida le ahorró el penoso y desgraciado tránsito hacia la regeneración que sepultó las libertades en el altar del orden.

"¡Qué época! ¡qué generación! ¡qué hombres!, eran como una flora gigantesca y extraña abriéndose en la sombra. Tenían la virilidad, la fuerza, el heroísmo de los grandes novadores. La elocuencia, el talento, la virtud, todo residía en ellos. Los apellidaron los Gólgotas... Habían pasado los fundadores, los apóstoles. Entonces apareció este partido, el más generoso, el más ilustre, más trascendental, más completo de cuantos han pasado por el escenario de la política colombiana...Allí Ezequiel Rojas, como la sombra de Sieyes, meditadora y grave; Lorenzo María Lleras, el del apostolado noble; Rojas Garrido, el verbo más elocuente que se haya oído bajo cielo americano; Santiago Pérez, severo y fuerte; José María Samper, de tan claro oriente y tan triste ocaso...Y como condensación de esas energías, de esta virtud, de esta grandeza, la figura pensadora y austera de Manuel Murillo Toro..."[41]

La Noche Septembrina:

Llegado Rojas a Bogotá proveniente de Ocaña a donde había viajado como representante por la provincia de Tunja y sin que allí lo dejaran tener presencia activa por falta de edad a la hora de la elección, se incorporó a la Sociedad Filológica, a la cual pertenecía la más estudiosa juventud de la época, cargo que lo perdió porque Urdaneta consideró que allí se había planeado el fallido golpe.

Florentino González fue a la casa de Ezequiel Rojas :

"En aquella tarde, me reveló el plan que se había formado para hacer una contrarrevolución que pusiese término a la dictadura y restableciese el gobierno legítimo ... Me pareció buena la idea y bueno el plan: consentí en que el doctor González incluyera mi nombre en su lista". [42]

Luego fue a conversar con el General Santander, quien le pidió que influyese en sus amigos para que "obrasen con juicio y desistiesen de hacer un movimiento aislado y precipitado"[43]. Comenzado el complot, Rojas fue a vigilar la casa del coronel White y, al no encontrarlo, regresó a la casa de Luis Vargas Tejada. Fracasado el golpe se pasó a la casa vecina y luego se escondió en la casa de Nicolasa Ibáñez, pero al salir para cambiar de escondite fue descubierto y detenido. Posteriormente lo mando a llamar Manuelita Sáenz, prometiéndole que si comprometía a Santander le darían su libertad, no lo hizo y regresó a la cárcel; más tarde el Dr. Pareja, auditor de guerra fue con el mismo propósito y consiguió el mismo resultado. A Rojas se le juzgó con testigos falsos y se le condenó al destierro.

Sobre Rojas, el Consejo de Ministros propuso y Bolívar aceptó:

"Juzga que debe ser desterrado de Colombia con prohibición de que vuelva al país sin llamamiento o licencia de la suprema autoridad". [44]

Vino la furia de Bolívar y sus áulicos, se fusiló al que pudo, parecía el regreso de Pablo Morillo, hasta el Almirante Padilla, quien no tuvo nada que ver, pagó con su vida el odio que los venezolanos le tenían. Vino la expulsión del país por cuenta de la dictadura bolivariana y Rojas acompañado de Diego Fernando Gómez, Tomás Herrera, Rafael Mendoza, Emigdio Briceño, Juan Miguel Acevedo, Teodoro Galindo, Florentino González, Pedro Carujo, Francisco Arganil y Bonifacio Rodríguez, entre otros, salió para Cartagena en calidad de prisionero. De allí pasó a Santa Marta y continuó hacia Puerto Cabello, en donde lo embarcaron para Hamburgo en el mismo barco en que iba expulsado el General Santander.

En Europa y Estados Unidos, por primera vez:

"Pasé en Europa siete meses: fui allí menos feliz que en la bóveda de la Vigía". [45]

Fue a París, donde conoció y conversó largamente con Juan Bautista Say. Estando en la ciudad luz, supo del fin de la dictadura boliviana y el nombramiento de Joaquín Mosquera como Presidente, decidió regresar al país, se embarcó en Burdeos y por la vía de Cayena llegó a Santa Marta tres meses después, desembarcó y se escondió en casa del Obispo Estévez, se le rodeó y por ello se entregó; Fue enviado detenido a las bóvedas de Cartagena y al llegar conoció la noticia de la muerte de su madre; el levantamiento contra Urdaneta aceleró su expulsión del país rumbo a Nueva York, donde permaneció cinco meses; aquí conoció del fin de la nueva dictadura y regresó a Bogotá.

"Aquí terminaron para mi las consecuencias funestas de la conjuración del 25 de septiembre de 1828...Jamás he tenido aspiraciones políticas de ningún género; la ambición nunca ha tocado a mis puertas; me he considerado sin aptitudes para desempeñar destinos públicos; por eso ni los he deseado ni los he solicitado jamás". [46]

Sus Escritos:

Para analizar a Rojas y a todos sus contemporáneos, es preciso tener presente que la gran necesidad de la época, como lo afirmara José María Samper, era la de "arrancar y pulverizar los vestigios de la colonia", esa era la llave del progreso, había que romper con el pasado y ello explica muchas de las actitudes de entonces, justifica, por ejemplo, los ataques a la iglesia, la expulsión de los Jesuitas e incluso el decreto de desamortización de los bienes de manos muertas que firmaron el Presidente Mosquera y su Secretario de Hacienda Rafael Núñez Moledo; justifica, también, la imposición de las nuevas corrientes del pensamiento propulsadas por Bentham, Say y Tracy en el segundo tercio del siglo XIX, de Bastiat, Saint-Simon, Proudhon y Lamartine, a partir de 1850 y de Spencer y Mill a finales de dicho siglo y que tanto influjo tuvieron en el pensamiento Nuñista.

1) Asertos de economía política. 1835. Con esta escrito, Rojas se convierte en el padre de la economía política en Colombia.2) Índice General de las leyes vigentes, entre las sancionadas por los Congresos desde 1821 hasta 1841 y de las disposiciones dictatoriales de los años 1828, 1829 y 1830, arreglado por el orden de materias y objetos de que se ocupan. 3) Filosofía de la Moral: Escrito traducido al francés; resume todos sus más importantes planteamientos en materia de moral y política.4) Teoría del Crédito Público y Privado, con aplicación al de los Estados Unidos de Colombia".

Rojas insistía en la necesidad de crear confianza pública para generar riqueza y hacer felices a los ciudadanos y ésta, según él, sólo se consigue honrando la palabra y pagando puntualmente los compromisos contraídos, lo que facilita que el crédito vuelva, porque es absolutamente indispensable para los gobiernos que no alcanzan a producir los recursos que necesitan para el desarrollo del país. Habla de los medios de obtener recursos pecuniarios cuando se necesitan y son insuficientes los propios, de los medios para determinar a los capitalistas a ceder y traspasar a otros voluntariamente el uso de sus capitales, la importancia del crédito, la teoría general del crédito, los medios para adquirir crédito, el modo de poner en circulación el crédito, las leyes a las que está sujeta la fijación de su precio, establecimientos de crédito, los agiotistas, el crédito público, la fuente de derechos y obligaciones civiles de las naciones, el poder soberano, , modo de poner las naciones en circulación su crédito y la aplicación de la teoría al crédito de los estados Unidos de Colombia.

5) El Doctor Ezequiel Rojas ante el tribunal de la opinión. Para defenderse de un escrito que con igual título publicó el doctor José María Baraya el 24 de marzo de 1862 y en donde Rojas sostiene importantes afirmaciones sobre la vida nacional de estos años.. 6) Diferencia entre la teoría y la práctica del sistema representativo.

Estábamos en el gobierno de José Ignacio de Márquez y dice Rojas: "La República está dividida en dos partidos: el Ministerial y el de la oposición"[47]. El escrito es un ataque muy duro a la forma como el gobierno adelantaba sus labores violando los derechos de la oposición, premiando a sus partidarios con los puestos públicos y los contratos del Estado, criticando la censura establecida, la parcialidad de los tribunales, la falta de un Vicepresidente y la necesidad de una prensa de oposición

7) Proyecto de constitución política para el Estado de Cundinamarca. 1862. Documento este que por su similitud, incluso en la redacción, parece haber sido utilizado por los convencionistas de Ríonegro, en la redacción de la constitución del 63.8) Informe sobre orden público, presentado al Senado en 1871.

Ezequiel Rojas, el Utilitarista:

No sólo por la recomendación que le hizo Say en París de predicar el utilitarismo, sino por una firme convicción ideológica, Rojas fue el paladín de esta doctrina en la Colombia decimonónica; la enseñó en las aulas de San Bartolomé y en las universidades Central y del Rosario, donde se educaba la juventud de la época y de allí su gran influjo en el pensamiento y la actividad política. En 1850 trató de imponer nuevamente los textos de Bentham que habían sido prohibidos por los conservadores desde 1843, buscando imponer todo tipo de libertades, que venían siendo conculcadas desde la colonia. Podemos decir que Rojas con sus enseñanzas, fue el padre del feroz anticlericalismo de esta etapa de nuestra historia y que se justifica en la medida en que la iglesia estaba convertida en verdadero árbitro de la vida de los colombianos y había que romper dicha tradición para poder hacer libres a los ciudadanos; así se definía nuestro personaje:

"Soy utilitarista; el bien común o la utilidad general es lo único soberano legítimo, imprime carácter a las instituciones, a las leyes de las costumbres, a él debe someterse todo bien privado, es decir, toda autoridad de particular o de clase; quiero decir con esto que el bien público es mi lógica y que ésta lógica puede enseñar cuales son las buenas instituciones, las buenas leyes, en una palabra, los actos buenos y los malos, más claro, los que deben permitirse, mandarse o prohibirse".[48]

"La razón de mi voto", fundación del Partido Liberal Colombiano:

No poco se ha discutido en Colombia acerca del origen y desarrollo de nuestras colectividades políticas. Son muchos los que con más simplismo y pasión que con rigorismo histórico reducen nuestros enfrentamientos partidistas a la existencia de los partidos Liberal y conservador. El Partido Liberal nace con una inclinación civilista, federal y anticlerical.

El 16 de julio de 1848, en el periódico bogotano El AVISO, Ezequiel Rojas publicó un artículo que llevó por nombre "La razón de mi voto", en el que proclamó la candidatura a la presidencia de la República del general José Hilario López y expuso, por primera vez, la plataforma doctrinaria del Liberalismo Colombiano.

Rojas era el candidato de la corriente Liberal para ser elegido Presidente de la República, pero declinó el honor por su deseo de salir del país y viajar a Europa, por ello se escogió al General José Hilario López y Rojas salió a explicar por qué y por quien se debía votar; así lo hizo en el periódico EL AVISO. Allí sostuvo Rojas que el partido Liberal quiere: Democracia verdadera, respeto por las libertades públicas, hacer realidad los derechos individuales, el imperio de la ley y no de la voluntad de los funcionarios, justicia imparcial, independencia de la rama judicial, leyes claras, precisas y terminantes, establecimiento de una carrera administrativa que profesionalice al servidor público, manejo riguroso y austero de la economía, justa redistribución de la riqueza, control a los contratos que celebre el ejecutivo, pago puntual de las obligaciones del Estado, control a los gastos públicos, separación de la iglesia y el Estado, impulsar las vías de comunicación, Congreso independiente y que el gobierno esté dedicado al beneficio de los gobernados. Luego manifestó las razones de su apoyo a la candidatura López y cual era la diferencia del partido Liberal con el absolutista.

También prevenía a los Colombianos sobre ciertas potestades que se abrogan los gobiernos que disfrazados de defensores de los derechos de los ciudadanos utilizan ciertas facultades para imponer la dictadura y decía en su artículo "Diferencia entre la teoría y la práctica del sistema representativo", publicado en el periódico La Bandera Nacional en 1838:

"Ha habido algunos que con razón o sin ella, han censurado varios actos de la administración y su política, y sólo por esto se les ha presentado al público bajo el horrible carácter de sediciosos y perturbadores del orden público. Si de este modo se trata a los que no sólo hacen uso de un derecho, sino que cumplen con el deber de todo buen republicano, de censurar cuanto les parece mal en los funcionarios, expresando las razones de su juicio ¿habrá muchos que tengan toda la firmeza necesaria para dar su voto, redactar su juicio y publicarlo por la imprenta cuando no es aprobatorio? ... las penas y las recompensas son los motores de la voluntad y de las acciones de los hombres, y de unas y otras se ha echado mano para producir la aprobación o el silencia. Con estos medios oratorios conservaba la pureza de la fe el tribunal de la inquisición. ¿Y podrá decirse que se practica la teoría del gobierno representativo con esa actitud y pureza y que va en progreso?". [49]

En cuanto a las relaciones del legislativo con el ejecutivo, nos advirtió:

"Una de las garantías fundamentales, que nos ofrece el sistema representativo en su mecanismo actual, depende de la suposición de que el Congreso ha de ser absolutamente independiente del poder ejecutivo ... es regla de conducta de la administración premiar a los miembros del Congreso que le son adictos y castigar a los que no lo son". [50]

Sobre la firmeza de los gobernantes, expresó:

"Nada pues se ha ganado con obtener el título de firme, es preciso demostrar que la firmeza se ha empleado en hacer el bien, si se quiere que ella sea meritoria y honrosa". [51]

Acerca de la forma de medir la aprobación de los procedimientos gubernamentales, señaló:

"Querer medir esta justicia por el número de los aprobadores, es buscar un instrumento que puede fácilmente engañarnos a nosotros mismos y que sirve para engañar a los demás ... no nos alucinemos pues, creyendo que acertamos, sólo porque el mayor número apruebe nuestros hechos".[52]

Y finalizó dicho escrito previniéndonos sobre aquellos que "se adornan con un ropaje que no les corresponde; que las palabras "fidelidad a las instituciones", sólo les sirven de adorno de su lenguaje". [53]

Son buenas lecciones que cobran actualidad con el paso del tiempo.

Déjenme terminar con esa bella expresión de Ezequiel Rojas, sobre su creencia en un credo político:

"Desde aquellos tiempos me enrolé en el partido Liberal. Le he sido siempre fiel: jamás he desertado. He propagado su doctrina, he defendido su causa con mis armas y he contribuido a sus triunfos siempre que he tenido ocasión.....

"Siempre he creído que únicamente a la sombra de la libertad es que los hombres pueden ser felices y que las naciones pueden progresar y llegar a ser civilizadas. Esta ha sido y es mí convicción; por eso he sido y soy Liberal...". [54]

 

 
 
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